En este espectáculo, Tonacho se mete en un jardín muy sencillo pero incómodo:
es mejor ser un idiota individual que dejarse arrastrar por la idiotez colectiva.
A partir de situaciones personales, decisiones llevadas hasta el final y una lógica tan absurda como implacable, el show avanza desmontando la obsesión por quedar bien, seguir al grupo y fingir que sabemos lo que hacemos... cuando claramente no.
Desde el nombre de su hijo hasta su método vital más discutible (el CIPHOTE), Tonacho convierte su propia vida en una demostración práctica de lo que pasa cuando decides no esconderte, no suavizar y no salirte por la tangente.
Un espectáculo de comedia incómoda, honesta y muy personal, donde no se busca tener razón, sino pensar por cuenta propia, aunque eso tenga consecuencias.