Monólogos, imitaciones, canciones… Desmarcándose del estereotípico monologuista, Tony consigue que el espectador ría, cante, e incluso se emocione con su variado y original show, en el que consigue una armonía con el público muy difícil de explicar.
En un viaje por la televisión y la sociedad de las últimas décadas nos mostrará su particular visión del mundo, que no nos dejará indiferentes.