En 1986, seiscientos niños y niñas de Burkina Faso fueron a formarse en Cuba. Se trataba de un acuerdo de cooperación sur-sur entre los gobiernos revolucionarios de ambos países. Cuando regresaron a Burkina Faso el presidente Thomas Sankara había sido asesinado y se encontraron como personas non-gratas en su propio país. Treinta años después, uno de estos niños, que actualmente reside en Barcelona, regresa a la isla para revisitar su historia.